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Y tu… ¿Cómo vives la navidad?

A muchas familias les encanta la época navideña y dependiendo la cultura en la que crecieron, adoptan diversas tradiciones milenarias. Así, los clásicos pinos, esferas o el mismo Santa Claus que esta presente en la mayoría de las celebraciones occidentales, son la combinación de diversas costumbres entre los pueblos. En nuestro México la tradición navideña es considerada un festejo mestizo.

Durante esta época es común que en los templos o iglesias, se levanten magníficos nacimientos: unas verdaderas obras de arte. Y si eres observador en cada una de estas edificaciones “la cuna de paja” permanece vacía hasta la noche del 24 de diciembre, cuando se acostumbra arrullar y acostar al niño el día de su nacimiento. Una tradición intacta desde hace cientos de años.

¿De dónde surge el nacimiento?

La leyenda cuenta que Giovanni Bernardone (1182-1226) conocido mundialmente como San Francisco de Asís, fue el primero en idear un nacimiento viviente, con el cual pretendía escenificar el nacimiento de Jesús. Una vez que San Francisco fundó su orden de franciscanos, recorrió distintas poblaciones en su natal Italia, con el fin de predicar la palabra y fue en el invierno del año 1223, cuando lo sorprendió la navidad en la Emita de Greccio. Inspirado San Francisco, realizó una representación del nacimiento del niño Jesús.

Con el apoyo de otros clérigos, construyó una casita de paja, un portal y un pesebre, además convocó a todos los feligreses a integrarse a la representación “viviente”. Así el primer nacimiento de la historia estaba realizado con personas reales, José María, el recién nacido, los pastores y hasta un burro. Con el tiempo este hecho se volvió tradición en toda Europa y paso de ser una representación de carne y hueso, a las clásicas figuras de yeso o barro que conocemos. Fue en el siglo XV, cuando el rey Carlos III ordenó que la representación se extendiera por todos su dominios.

Una vez que los españoles llegan al territorio que hoy comprende México, la tradición es extendida por toda la región. Una costumbre que permanece vigente en nuestra tierra y por ello, no es extraño que en algunas poblaciones del país aún se conserva la costumbre de manufacturar dichas artesanías. Como ejemplo tenemos los angelitos de Tzintzuntzan, Michoacán; las figuras de barro de Metepec, Estado de México, o de Ameyaltepec y Tolimán, en Guerrero; o los nacimientos en miniatura y policromados de Tlaquepaque, Jalisco.

El tradicional “árbol navideño”.

El pino es una tradición que llegó de la Europa nórdica a través de Estados Unidos. Pero también podemos encontrar motivos navideños en nopales, magueyes, palmas cocoteras, oyameles, pirules; o animales de diversa índole, primordialmente domesticados, y bestias de carga; también podemos encontrar otro tipo de elementos, como lanchas de remo, molinos de viento (papalotes) o castillos medievales, sin olvidar al diablo y sus tentaciones. La figura del demonio puede variar en color y hasta en forma, pero la más convencional es roja con alas negras.