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¿Por qué pagar impuestos?

El principal ingreso de cualquier estado (país) son los impuestos. En el caso mexicano, su pago tiene su fundamento legal en el artículo 31 fracción IV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual señala como obligación de los mexicanos: “… Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como de los Estados, de la Ciudad de México y del Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes”. Con esta sencilla redacción se establece la obligación al pago de impuestos y otros ingresos propios de estado y que es regulada por diversas disposiciones legales que señalan las cantidades y la forma en que se deben cubrir.

Partiendo de esta premisa, es claro que debemos pagar nuestros impuestos, con los cuales el estado contribuirá a su obligación de otorgar beneficios a la población, cualquiera que sea su situación social, es decir, al cumplir con nuestra obligación de cubrir impuestos, luego entonces tendremos derecho a exigir al estado nos otorgue en beneficio de la comunidad, servicios como calles, alumbrado público, seguridad, servicios de salud y un gran etc.

¿Por qué los mexicanos nos rehusamos a pagar impuestos?

Esto tiene que ver con la calidad de los servicios que recibimos, pero también con la mala costumbre de que queremos recibir derechos sin cumplir obligaciones, lo que nos da una excusa injustificada de que “si el gobierno no me da, yo no tengo porque pagar impuestos”; esto lo vemos diariamente en cualquier lugar, desde los vendedores ambulantes, los tianguis, los comerciantes, los trabajadores independientes, que de ninguna forma pagan impuestos, hasta las grandes corporaciones que gastan cantidades exorbitantes en abogados y contadores para tratar de disminuir al máximo su obligación tributaria. Derivado de esta forma de evasión, la carga tributaria recae primordialmente en los denominados sujetos cautivos del pago impuestos: los asalariados que son la mayoría de la población económicamente activa.

¿Qué pasaría si en lugar de quejarnos del mal trabajo del estado y lo dejamos de utilizar como excusa para no pagar impuestos y en su lugar los pagamos oportunamente? La respuesta es muy sencilla: 1º. El estado tendría suficientes recursos para otorgar los servicios a los que está obligado; 2º. Los ciudadanos podríamos ejercer nuestro derecho de exigirles cuentas claras al gobierno; 3º. Los más necesitados recibirían apoyos adicionales al ser la población más vulnerable. Estos conceptos tan simplistas, se cumplen cabalmente en naciones altamente desarrolladas como Alemania, Inglaterra, Canadá y Estados Unidos de Norteamérica (este debe ser el nombre legal; no Estados Unidos de América), donde el nivel de vida es muy superior al nuestro.

Una vez que cumplamos con esta obligación, tendremos expedito nuestro derecho de exigir al Estado que cumpla con las suyas.

La base impositiva debe ampliarse, no en cuanto a montos, sino en cuanto a la cantidad de sujetos obligados, además debe modificarse el sistema de pago de impuestos por uno sin tantas complicaciones como el que se utiliza actualmente. Tomemos esto en cuenta al elegir a nuestros próximos gobernantes.