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Por qué comemos 12 uvas tradicionalmente en el año nuevo.

¿Eres de los que a las 11:55 del último día del año, ya tiene listas las clásicas 12 uvas para comerlas lo más rápido posible, en cuanto sea la media noche? Sin duda la llegada de un año nuevo, es una ilusión para la mayoría, ya que simboliza un nuevo comienzo, es decir, una nueva oportunidad para poner en marcha los sueños y las metas personales y por qué no, ser mejores individuos para la sociedad.

Y es justo cuando hablamos de estos nuevos anhelos, cuando entran en materia las “famosas 12 uvas”, ya que el comerlas, simboliza para muchos el “darle un empujón” a los buenos deseos. Esta y otras tradiciones, o supersticiones, tienen un origen profundo y milenario. En el caso de las uvas, la costumbre llegó directamente de España hasta América Latina y cuenta que para tener un año de buena suerte y prosperidad, es necesario comer estas 12 uvas (una por cada mes) y hacerlo con cada una de las campanas de la media noche, incrementará su efectividad.

Una tradición que nace de la burla y la ironía.

Según los historiadores, existen dos teorías sobre los orígenes de esta antigua costumbre. La primera narra como en la década de 1880, los burgueses españoles, queriendo imitar a los franceses, comienzan a celebrar la Nochevieja, degustando uvas y vino espumoso. Al tiempo este hábito fue adoptado por grupos de madrileños, quienes iban a la emblemática “Puerta del Sol” para oír las campas de la medianoche y en tono de burla, comían uvas al son de las campanas, burlándose de la clase alta.

La segunda teoría avanza hasta el año de 1909, época en la que los productores de “Alicante”, en el sureste de España, tuvieron una cosecha excedente de uvas blancas, de una variedad típica del lugar, llamadas Aledo. El producto fue vendido a un precio bajo y creativo, por lo que hasta el día de hoy, son conocidas como las uvas de la “buena suerte”. Lástima que ya no conserven ese precio, ya que en vísperas de año nuevo, como es bien sabido aumentan los costos del diminuto manjar.

Actualmente en España, se pueden conseguir una docena de uvas, envasada especialmente para la ocasión. En cambio en algunas zonas de América Latina, al no ser temporada alta de esta fruta en diciembre, los lugareños optan por comer pasas.

De tradición en tradición

A lo largo de Latinoamérica existen diferentes costumbres para recibir el año nuevo, entre ellas se encuentran “La quema del muñeco”, en la que se arma un gran muñeco con herramientas inflamables, para después prenderle fuego en la calle. A este muñeco suele llamársele como el “año viejo” o simplemente “el viejo”. El quemar el artefacto, es símbolo de dejar todo lo pasado atrás.

Esta tradición se remonta a 1895, en Ecuador, cuando la población de Guayaquil se vio amenazada por un brote de fiebre amarilla y como medida sanitaria, se recomendó confeccionar muñecos de paja con los vestidos de los parientes que habían fallecido.

Si vives cerca del mar o estas de visita por el océano, esta tradición te interesa: saltar 7 olas pidiendo 7 deseos. Según la costumbre debes hacerlo a la media noche y se trata de una tradición del caribe, principalmente brasileña.
Desde tiempos inmemorables, el mar se ha asociado a la purificación y las culturas de raíces africanas retoman este significado, especialmente en año nuevo. El siete es un número espiritual en el umbandismo y se vincula con la diosa del mar Yemanjá, quien según esta tradición, da fuerzas para pasar por arriba a las dificultades.

No importa la tradición y sus variantes, todas ellas, buscan unir a las familias, vecinos y amigos, para olvidar y aprender de los acontecimientos del año que se va y recibir positivamente el nuevo ciclo. Cuéntanos que costumbres de año nuevo te gustan practicar con tu familia.